Poesía: vete. Eres la invitación de una infamia no pronunciable.
La trampa maldita al pecador peregrino.
Poesía: vete. No vuelvas. Nunca.
Cuando estuviste, fuiste la substancia viscosa del engaño,
en la que quedaron atrapados pedazos vitales de mí.
Me invitaste a decir, y me invitaste a morir.
Ahora no quieres invitarme a revivir.
Entonces vete.
Vete hasta más allá de la Tierra del Olvido,
te conjuro y te exilio. Te excomulgo de mi credo.
Prefiero ser un lánguido esqueleto sin carne,
a tener el veneno delicioso de tí, Poesía.
Poesía, ve y asalta a otros confundidos.
Ve y visita a otros poseídos.
Poesía, vete. Y si no has de irte,
seré el caballero oscuro que te confronte.
Entonces no será
un cuento de hadas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario